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Inteligencia Artificial para empresas en Madrid

IA empresarial on-premise para pymes y empresas de la Comunidad de Madrid. El modelo se ejecuta en vuestra propia infraestructura: los documentos no salen de la empresa.

IA empresarial on-premise en Madrid

Una IA empresarial on-premise es un sistema de inteligencia artificial que se instala y se ejecuta dentro de la infraestructura de la propia empresa, en lugar de enviar los documentos a los servidores de un proveedor externo. Polaris AI es una empresa con sede en Madrid que implanta este tipo de sistemas en pymes de la Comunidad de Madrid y del resto de España, para automatizar tareas administrativas y consultar la documentación interna sin que los datos salgan de la organización.

Qué hace Polaris AI

Polaris AI instala una plataforma de IA agéntica dentro de la empresa: un equipo físico o una máquina virtual privada, en vuestra propia red, donde se ejecutan los modelos. Sobre esa base, el sistema lee lo que entra —correo, facturas, albaranes, fotos de tickets, documentos dejados en una carpeta—, lo clasifica, lo archiva con su fecha y deja preparado el trabajo que antes se hacía a mano.

La diferencia con una herramienta de IA en la nube no es la capacidad del modelo: es dónde se procesan los documentos. En una solución cloud, el contenido viaja a los servidores de un proveedor. En una instalación on-premise, no sale de la red de la empresa. Para un despacho que maneja sumarios, una clínica con historiales o una gestoría con las nóminas de sus clientes, esa diferencia es la que decide si el proyecto es viable.

Ninguna acción se ejecuta sola: Polaris propone y una persona aprueba. La aprobación humana es un paso del proceso, no una opción que se configura.

Qué empresas de Madrid pueden aprovecharlo

No depende del sector, sino de tres cosas: cuánto papel se mueve, cuánta información es confidencial y cuánto tiempo se va en tareas repetitivas.

Qué procesos se pueden automatizar

Estos son los procesos que hoy funcionan en producción. Lo que está construido pero pendiente de conectar, y lo que sigue en desarrollo, está separado y a la vista en la sección de estado del producto.

Qué significa on-premise y cómo se protegen los datos

«On-premise» quiere decir que el software y los modelos se ejecutan en hardware que está dentro de la red de la empresa: un servidor en la oficina o una máquina virtual privada. No hay un servicio externo procesando el contenido de los documentos.

En la instalación de Polaris AI, la red del contenedor donde corren los modelos no tiene salida a internet. Las únicas conexiones que salen son a los servicios que la propia empresa ya usa —su Google Workspace y su WhatsApp— y son auditables: el tráfico de salida se puede revisar y comprobar.

Eso cambia la conversación con el RGPD. No hay transferencia de datos a un tercero que haya que amparar en un contrato de encargado del tratamiento, porque no hay tercero que reciba el contenido. Para categorías especiales —datos de salud en una clínica, por ejemplo— y para el secreto profesional, es la diferencia entre poder usar IA y no poder.

Qué infraestructura hace falta

Depende del tamaño de la empresa y de cuántos procesos se quieran automatizar: no es lo mismo una oficina de tres personas con decenas de documentos al mes que una distribuidora con miles. La elección concreta del equipo se hace después del diagnóstico, cuando ya se sabe el volumen real.

Polaris AI acompaña en la elección y la compra del servidor y, según el caso, puede suministrarlo llave en mano. La puesta en marcha la hace un integrador certificado en las instalaciones de la empresa, y la formación se ajusta al equipo y a sus horarios.

No hace falta un departamento de sistemas propio. Sí hace falta una persona dentro de la empresa que sepa cómo se trabaja: quién abre el correo, dónde se guardan las cosas y qué pasa cuando llega una factura. Esa información es la que hace que la implantación sirva para algo.

Cómo empieza un proyecto

El primer paso es el Diagnóstico Polaris AI: una reunión de 30 minutos en la que miramos cómo trabajáis —qué tareas se repiten, qué pasa por el correo, por WhatsApp o por Excel, qué herramientas tenéis y qué procesos siguen siendo manuales— y después os pasamos un documento con lo que hemos visto y por dónde empezaríamos. Lo hace una persona, no un asistente automático.

Antes de eso, la calculadora de ahorro de la portada da una primera estimación con vuestros propios números: cuántas personas tocan papel, cuántas horas a la semana y cuánto cuesta esa hora. Es una estimación, no una promesa: sirve para saber si la conversación merece la pena.

Si el diagnóstico encuentra algo con sentido, el paso siguiente es una demo sobre un caso parecido al vuestro, y después la propuesta de implantación.

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Los conceptos de esta página, explicados uno a uno:

Preguntas frecuentes

Sobre todo las que manejan documentación confidencial o mucho volumen de papel: gestorías y asesorías, despachos legales, clínicas y centros médicos, logística y distribución. En general, cualquier pyme de entre 5 y 50 empleados en la que haya una o varias personas dedicando horas a clasificar documentos, copiar datos de un sitio a otro o buscar información que ya está archivada.
Interesa cuando la confidencialidad de los documentos es un requisito y no una preferencia, cuando el volumen de uso es alto y el coste por consulta de una solución cloud se dispara, o cuando hace falta que el sistema siga funcionando sin depender de una conexión externa. Si el uso previsto es esporádico, el volumen bajo y los documentos no son sensibles, una solución en la nube suele salir más barata y más rápida de poner en marcha: no todo el mundo necesita una IA local.
Sí. Los modelos que se pueden ejecutar en un servidor propio han mejorado lo suficiente como para que una empresa pequeña no necesite un centro de datos. Hace falta una inversión inicial en hardware y una licencia mensual, y hace falta tener claro qué procesos se quieren automatizar. Lo que no hace falta es un departamento de sistemas: la puesta en marcha la hace un integrador certificado.
Los que la empresa decida conectar: el correo del negocio, facturas y albaranes en PDF o imagen, fotos de tickets, documentos dejados en una carpeta del ordenador y consultas por WhatsApp. Todo se procesa dentro de la red de la empresa. Qué se conecta y qué no es una decisión que se toma en el diagnóstico, y se puede empezar por una sola fuente.
Polaris trabaja como una capa por encima de las herramientas que ya hay, no como un sustituto. Hoy se conecta al correo y a WhatsApp, y deja el trabajo preparado en Excel, CSV o PDF para llevarlo a la gestoría o al programa de contabilidad. La escritura directa en programas de gestión como A3, Sage u Odoo está en la hoja de ruta, no disponible hoy. Qué se puede integrar en cada caso concreto se mira en el diagnóstico: no prometemos que todo se integre con todo.
Es una reunión de 30 minutos en la que miramos cómo trabajáis: qué tareas se repiten, qué entra por correo, por WhatsApp o por Excel, qué herramientas usáis y qué procesos siguen siendo manuales. Con eso identificamos qué puede automatizar, asistir o acelerar Polaris, estimamos el impacto con vuestros datos y priorizamos por dónde tendría sentido empezar. Después recibís un documento con lo que hemos visto. Lo hace una persona, no un asistente automático.
Un servidor propio o una máquina virtual privada dentro de la red de la empresa. El equipo concreto depende del volumen de documentos y de cuántos procesos se automaticen, y se decide después del diagnóstico. Polaris AI acompaña en la elección y la compra y, según el caso, puede suministrarlo llave en mano.

¿Quieres saber cuánto tiempo se va hoy en vuestra empresa en trabajo administrativo? La calculadora lo estima con vuestros propios números, en un minuto y sin dejar ningún dato.

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Analizamos vuestro caso concreto

Una reunión de 30 minutos para ver cómo trabajáis y dónde tendría sentido empezar. Después, un documento con lo que hemos visto. Sin compromiso.

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